Las raíces no son amargas
Las raíces no son amargas
El poemario Egometrie/ Egometría, Editorial Limes, 2016, de Elisabeta Boțan se presenta con poemas capaces de producir interesantes efectos desde lo abstracto de las representaciones en el espacio:
Mis pasos se arrodillan de tanto errar por mi propia geometría
– ese laberinto de cicatrices fosilizadas– (Egometría).
La poeta sabe como tiene que fragmentar el mensaje para otorgarle sorprendentes valores de interpretación. No todos los poemas tocan este nivel, en otros predomina un despliegue de lirismo, con aperturas y sentimientos, propio de la generación de los "60 de la poesía rumana.
Pero de pronto la poeta da el paso hacia el textualismo característico de las generaciones "80 y "90, pero solo como una intención manifestada. De otro modo, sus textos seguirán siendo intensos, concentrados, sin echar en falta la autenticidad del rasgo textual que lo transforma todo en palabra o en texto.
Elisabeta Boțan tiene múltiples facetas en la poesía, evolucionando con ligereza entre múltiples técnicas. De la poesía lirica, intimista y sensible, hasta la poesía de los impulsos, casi metafísica. Como la artista se mueve realmente entre dos mundos, no quisiera hacer comparaciones, porque entre las dos literaturas hay desfases y diferencias de clasificación. Al mismo tiempo hay algunas poesías de excelente actualidad, con una construcción discontinua y sugerente, con expresiones memorables y de gran refinamiento.
La zona de inspiración de la poeta es amplia, partiendo del sentimiento y tocando el tema del exilio. Tal como sabemos, Elisabeta Boțan aspiró integrarse en la cultura adoptiva, a pesar de haber partido de cero, años atras. Y, además, alimentó su anhelo de darse a conocer también en la cultura de origen como poeta y traductora. He aquí el poder de autopromoción que tienen las traducciones para un traductor-poeta.
Ante todo, la poeta compone con el alma y el corazón. La estilística se nota en consecuencia, y usa todas las figuras de estilo, sin abuzar de ellas: metafora, comparación, epítetos, hipérbolas, litotes, etc. Pero la poeta tiende constantemente hacia la contemporaneidad, enfriando muy a menudo su, lirismo para acceder a las esferas intelectuales. Los poemas se construyen de un lenguaje y representaciones decentes. El vuelo y la exploración del ego, y también de la memoria y los deseos, abarca una estética de la belleza y la confianza, lejos de la estética de la fealdad y de la sospecha. Y la poeta experimenta formal, cambiando siempre la forma y el perfil de los poemas.
Y no por último, Elisabeta Boțan produce una poesía de la feminidad y, menos, del feminismo. Un arte de lo indefinido, de las representaciones aureoladas, de la gracia, y también de las aperturas graves. Aún así, la poeta mantiene siempre el control, se muestra como un ser con pleno autocontrol, por lo tanto, su poesía será también un acto cultural que rememora composiciones ejemplares y propone nuevas soluciones artísticas.
El poemario Vuelo entre dos mundos, Editorial Nuevos Ekkos, 2022, Madrid, con la portada ilustrada por Sorin Mihai Bârgăuan y el prólogo de Miguel Veyrat anuncia ya desde el título la persistencia del choque cultural– aunque es mucho decir choque cultural, más bien, la última fase del choque, integración en la cultura de adopción sin negación de la matricial, pues Boțan se ha integrado muy bien en el ambiente español y traduce con ahínco autores rumanos al español. Además, ella es una de los pocos escritores rumanos que emigraron a España que escriben en castellano, y publica en España y también en América Latina.
En este poemario, las imágenes son barrocas, con vueltas y metamorfosis turbulentas. Podría haber una semejanza con Los poemas patéticos de 1948 del gran exiliado Alexandru Busuioceanu. Solo que sus torceduras barrocas eran impregnadas de un erotismo simultáneo y vago (espejismos) e incandescente, símbolo de la añoranza de su patria. En la poesía de Boțan se trata sobre todo de una lucha con el lenguaje que debe ser continuamente reformulado para dar sentido al ser:
El segundo de luz
alumbra la revuelta
de la prisión del lenguaje de madera
me crecen garras en el alma,
desde las garras me crecen alas
y el vuelo sobre el vacío de mi ser. (Vuelo).
Hay semejanzas también en el sentido del contraste de temperatura, las antítesis siendo aquí muy intensas, en una poética barroca:
La tierra arde las huellas de mis pasos.
Muerdo con ansia el camino, bebo mis caídas
y me vuelvo viento, fulgor y nube (La huida).
Pero muy a menudo la poeta vuelve a la simplicidad ascética y geométrica de gran efecto, multum in parvo. Sin innovar, su escritura encuentra el camino hacia la expresividad. De hecho, es muy importante para este arte:
Solitud,
el camino recto
difícil
que lleva a la luz (Solitud).
Aunque la poeta tiene una mentalidad de vencedora, muchos de sus versos expresan sensibilidad y necesidad de protección:
Rompe la gran muralla de la eternidad,
y ocupa
un tiempo que no le pertenece.
Solo para secar las lágrimas de una niña,
acariciar sus mejillas,
y enseñarle
cómo se conquista la vida. (Transcendencia).
En tantas direcciones, la poeta consigue lo mejor a través de sus poemas cvasi-metafóricos, con diseño simple, de una profundidad casi blagiana. Tal y como para la generación española del "27 la metafora, como instrumento de conocimiento, una sonda en el abismo, en unos tiempos en que cuenten más las superficies horizontales:
Soy la piedra
olvidada al margen de la hita
entre la línea del cielo
y la línea de la tierra
que recoge el agua
de la canción del árbol
que madura los sueños
para que no los cubra
la telaraña de la mudez. (Entre límites).
Algunos de los versos son lamentos abiertos, poetizados solo a través de clásicas figuras de estilo. Estos sostienen la estrofa completa por medio de la añoranza expuesta a través del anhelo por aquel "lugar-paraíso". Aunque la poeta no va a empujar su nostalgia hacia una crisis del exiliado:
Hay un lugar, un lugar-paraíso,
de donde tuve que arrancar mis raíces
y convertirlas en alas,
e irme lejos…muy lejos…muy lejos... (Un lugar-paraíso).
De hecho, los motivos varían de un poema a otro con desenvoltura, la poeta cambiando los estados de espíritu y la configuración con habilidad. Elisabeta Boțan es una poeta cada vez en mejor forma de un poemario a otro, capaz como es de asimilar y de coger al vuelo los nuevos territorios de la poética.
Felix Nicolau, crítico literario


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